He aprendido a canalizar mis emociones de las mejores maneras posibles. A vivir el instante y no dejarme sacar del aquí y el ahora. A pararle bolas a mis sentimientos en sus respectivos tiempos.
A tener ganas de llorar, respirar hondo, canalizar mis pensamientos y poder cagarme de risa enseguida.
A sentir que algo se me muere por dentro y querer mandar todo a la mierda, pero encambio sonreir y sacar mis cosas adelante..a poner cada cosa en su lugar, cuando hay que trabajar se trabaja, cuando hay que disfrutar se disfruta, cuando hay que llorar se llora, cuando hay que amar se ama... Cuando hay que olvidar se olvida.
Inteligencia emocional...
Aquí y ahora sentada en mi escritorio con mil tareas, siento unas ganas enormes de ser impulsiva, de coger el teléfono, de llamar, de cometer un error. De golpear la pared, de echarme a llorar, de salir corriendo y decir si! de comprarme unos tiquetes a la india y no volver jamás. De gritar y reclamar, de preguntar cuándo?, porqué?, de insultar, de vender mi cama doble y comprarme una sencilla... De echarme a llorar en la ducha ó en la almohada.
Debo ser más inteligente que mis emociones, lo sé. Y por eso aunque sienta una profunda arruga en el alma, sólo trago saliva para no dejar escapar ni una sola de las lágrimas fugitivas que me aprisionan la garganta. Este no es el lugar ni el momento.
He preferido decir No y estar soltera, justamente para no sentirme vulnerable, para darme mi espacio y concentrarme en otras cosas, para esperar el tiempo perfecto, la última caracha de la cicatriz.
Sé lo que debo hacer y sé cómo hacerlo... Pero jueputa.. es tan difícil..
Respiración profunda, el dedo en el ojo...el dedo en la llaga y hacer como si nada porque la vida continúa y hay que tener fe porque grandes y hermosas cosas vendrán.
Paciencia.. Que lección tan horrible de aprender.
----------------------------------------------------------
miércoles, 26 de octubre de 2011
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario