Levantarse a las 6am, preparar el desayuno, revisar los últimos ajustes para el informe, manejar en el trancón mientras hay que maquillarse y no perder la cordinación de los hombros al ritmo de salsa. Llegar a la oficina leer 75 correos en cola, contestar llamadas con la diadema puesta mientras con las manos continua respondiendo mails, hay espacio para chupar con pitillo hasta la última gota del termo de té. Como buena jefe salir corriendo a saludar a los ''hijos'' para saber como están esas 5 almitas de personalidades diferentes. Delegar una que otra tarea importante, asesorar, pensar si dar o no ese permiso, firmar la autorización, buscar un reemplazo, contestar el celular, hablar con el proveedor, tener carácter para exigir un buen entregable y a la vez conservar la amabilidad y dulzura caracterísitica. Aceptar que ese ascensor nunca lo van arreglar, o al menos no esta semana y bajar los 5 pisos respectivos para la reunión que tiene en el edificio de al lado. Coordinar el proyecto, tratar de poner de acuerdo a otros 5 jefes de distintas áreas y concluir que es mejor llevar una propuesta y sobre esta hacer ajustes, propuesta que obviamente hay q liderar porque para eso está comunicaciones.
Pocas horas para otro evento, llamar aquí y allá y no llegan los de logística; ese reflector no es del color corporativo, faltaron sofás, el escenario hay que barrerlo, ya llegaron los de Bogotá. Hora del almuerzo toca domicilio y de nuevo a reunión. Salir al evento, sonreir siempre, que nadie note que uno de los plasmas está apagado, asumir que se pasó el presupuesto. Gritar, saltar hacerle barra a los participantes, cantarse todas las canciones con el alma y apenas son las 5.30 de la tarde.. Una hora más para revisar otros correos. Y el día sigue en una discoteca donde hay que bailarse con toda sonido bestial y el resto de canciones que vengan, reirse con los amigos, disfrutar el momento, brindar por que salió bien, por la salud, por la amistad, por la felicidad. Mirar el reloj y darse cuenta que apenas son las 9:00p.m. Llamar a la amiga preguntar como la pasó hoy, mandarle mil abrazos colgar y la rumba sigue de largo. 3am y no más trago. Llegar a casa, darle un enorme beso a susie, taparla con la pobifita y para el cuarto, reconocer en voz alta con humildad que aún hay mucho que aprender, dar, amar, perdonar, sanar y que depende del corazón las ganas los pensamientos y las acciones ser mejor persona para los otros.
Mañana hay que madrugar y si este fin de semana es como el pasado hay que preparase para clase de 8 a 6, brake de capoeira ó de kung fu y a repasar las partituras para violin de paganni que han sacado canas pero también satisfacciones.
Lo más importante: tener tiempo para notar que algunos granos de azúcar quedaron regados en la mesa y están listos para que unos dedos humedos los lleven a la boca, notar que hoy la vista es más hermosa que nunca y que el verde de los cerros está adornado de una Luna fabulosa. Soñar despierta, sentir como se eriza la piel y asombrarse con el maravilloso proceso del cuerpo de llevar al cerebro tantas sensaciones despertadas sólo con un pensamiento. Anhelar que sea domingo para levantarse muy tarde y adorar la sensación de estar debajo de las cobijas todo el día.
Parar un momento, respirar profundo y recordar olores benditos que ocupan los 5 sentidos en sólo un parpadeo.
!Vivir, darse cuenta que nunca se puede estar cansado para ser feliz!!!
Un viernes cualquiera 3:40a.m.
Pocas horas para otro evento, llamar aquí y allá y no llegan los de logística; ese reflector no es del color corporativo, faltaron sofás, el escenario hay que barrerlo, ya llegaron los de Bogotá. Hora del almuerzo toca domicilio y de nuevo a reunión. Salir al evento, sonreir siempre, que nadie note que uno de los plasmas está apagado, asumir que se pasó el presupuesto. Gritar, saltar hacerle barra a los participantes, cantarse todas las canciones con el alma y apenas son las 5.30 de la tarde.. Una hora más para revisar otros correos. Y el día sigue en una discoteca donde hay que bailarse con toda sonido bestial y el resto de canciones que vengan, reirse con los amigos, disfrutar el momento, brindar por que salió bien, por la salud, por la amistad, por la felicidad. Mirar el reloj y darse cuenta que apenas son las 9:00p.m. Llamar a la amiga preguntar como la pasó hoy, mandarle mil abrazos colgar y la rumba sigue de largo. 3am y no más trago. Llegar a casa, darle un enorme beso a susie, taparla con la pobifita y para el cuarto, reconocer en voz alta con humildad que aún hay mucho que aprender, dar, amar, perdonar, sanar y que depende del corazón las ganas los pensamientos y las acciones ser mejor persona para los otros.
Mañana hay que madrugar y si este fin de semana es como el pasado hay que preparase para clase de 8 a 6, brake de capoeira ó de kung fu y a repasar las partituras para violin de paganni que han sacado canas pero también satisfacciones.
Lo más importante: tener tiempo para notar que algunos granos de azúcar quedaron regados en la mesa y están listos para que unos dedos humedos los lleven a la boca, notar que hoy la vista es más hermosa que nunca y que el verde de los cerros está adornado de una Luna fabulosa. Soñar despierta, sentir como se eriza la piel y asombrarse con el maravilloso proceso del cuerpo de llevar al cerebro tantas sensaciones despertadas sólo con un pensamiento. Anhelar que sea domingo para levantarse muy tarde y adorar la sensación de estar debajo de las cobijas todo el día.
Parar un momento, respirar profundo y recordar olores benditos que ocupan los 5 sentidos en sólo un parpadeo.
!Vivir, darse cuenta que nunca se puede estar cansado para ser feliz!!!
Un viernes cualquiera 3:40a.m.
Días como hoy me recuerdan lo bendecida que soy, gracias Dios!! :)
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