domingo, 30 de enero de 2011

Epifanía en Allegro

A Michelle, que le gustan los cuentos en los que se habla de la Luna.


Y recordó entonces que la música siempre ha tenido las respuestas que estuvo buscando.

Una vez fue Rachmaninov con su Adagio ; sinfonía 2 en Mi menor, opus 27; Esa vez lloró de tristeza porque cuando escuchó la propia voz de su alma interpretada en esa orquesta supo que lo que debía hacer era doloroso.

Pero hoy no. Esta vez fue diferente, la pregunta era un poco más grande y compleja que en aquellos tiempos, y aunque buscó en todos los sitios posibles la respuesta no la hallaba.. Hasta que por fin en el cine, Tchaikvkosky en su concierto para violín y orquesta le susurró en el alma exactamente el camino que debía seguir.

Supo entonces que ya no andaría más a la deriva, que está vez iba por el tesoro. Por ese que ya otros habían encontrado antes en sus ojos y que ella teniéndolo consigo tanto tiempo no había visto jamás.

Cerró los ojos un momento en la sala y mientras le agarraba fuerte la mano, se fue allá… metió los pies en el mar y de la nada empezó a tocar de nuevo su violín que ya no estaba oxidado. lo tocó con tanto amor...

Abrió los ojos y arrancó a llorar, pero esta vez no fue de tristeza, esta vez sus lágrimas rebozaban de tranquilidad. Se había encontrado a ella misma. Sol si# la sol do....

Entendió entonces el significado de que la Luna alumbrara aún en las más oscura de las noches. (...)

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Sergei Rachmaninov - Symphony No 2 in E minor, op 27 - 3 Adagio

Tchaikovsky - Violin Concerto in D Major - 1st Movement


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