Ella vive intensamente, camina segura por las calles, se ríe con coqueta sonrisa y con carcajadas de estruendoso sonido.
Va y viene.
Se bebé el café a sorbos mientras piensa en sus sueños. Se mira en el espejo, se arregla y se siente bien. Canta mientras va en el auto sin importar que cara hacen los vecinos del semáforo. Se amarra las balettas de su clase de danza. Brinda con vino tinto y chocolate. Se sienta al piano de su amigo y consiente las teclas con el susurro de esos tangos y baladas para un loco que tanto le gustan.
Sonríe y no para de sonreír.
Sin embargo, todos los días hay un instante, un segundo perdido en el que su mirada se desvía hacia adentro y algo se detiene. Entre los papeles de la oficina hay una línea que no está escrita pero que sólo ella lee. Entre las risas de sus amigos hay una risa que suena fuerte y que sólo ella escucha. Entre los latidos de su corazón hay un latido que siente arrítmico…
Es ahí cuando la lágrima que no ha podido salir toca fuerte y escapa fugitiva.
Y es que cómo lo exhtraña…

No hay comentarios.:
Publicar un comentario