-Es cierto, le dijo ella sin contrariarlo..
A veces es mejor dejar que la piel se convierta en jabòn para que las heridas duelan menos. para que las dagas ajenas resbalen despacito por el cuerpo sin romper mucho los òrganos sensibles.
La felicidad es mirarlo a los ojos y perderse en ellos, es reirse a carcajadas de lo que no se entiende, es saber que el amor es infinito y que es maravilloso perderse en su eterna y màgica espiral.

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