jueves, 26 de julio de 2007

Quiero...


Esta foto fue tomada uno de los días más felices de mi vida.. Por eso el título es : Idilio.

A mi barítono celestial.. ese, el que ahora canta en un coro de ángeles.

Hay días de días… Cómo los de hoy en los que sencillamente QUIERO.
Quiero, pisar la frontera de lo imposible y verte.
Quiero gritar, porque duele. Quiero olvidarme de la fe.

Hay días como hoy. En los que simplemente quiero..
Quiero que me oigas, aunque no tengas los oídos.
Y quiero, quiero, QUIERO. Te quiero.

Devolver el tiempo y quedarme a tu lado en aquel semáforo.
Y quiero enseñarte a patinar otra vez.. Y dejar que te caigas para levantarte.
Y quiero.. ahhh. Sencillamente te quiero.

Susurrarte mi amor con la luz apagada
dibujar nuestra casa, planear cosas de dos.
Y quiero… asesinar mis miedos, con cada uno de tus besos.

Es que quiero, quiero y QUIERO...
Quiero que me expliques otra vez lo de tu ingeniería
Y trasnocharme al frente de tu laptop tratando de entender que carájos es Oracle…
Pero es que quiero…

...que cocines para mí y te quedé todo sin sal. Quiero que seas el sabor.
Como lo hago entender?
Por qué quiero, quiero.. Quiero
Que me cantes al oído, mi barítono.
Que cantemos juntos por la carretera.
Y una “Luna Nueva” nos entone aquel idilio..

Por que quiero.. Carajo!! QUIERO.
Hay días como hoy.. En los que te quiero aquí.
Aunque seas mi utopía.
Aun así Te quiero.


Tu Hanna,

Hoy la Luna recomienda un hermoso film: millions ______________________________________________________

5 comentarios:

MEntE REbelDE dijo...

Escribís increiblemente, de un modo visual se debería decir??, no se como explicar eso....., osea, al leerte se te puede ver.Me agradó mucho tu blog estaré siempre leyendote.

un abrazo

PD1. ahh gracias por la visita al blog.
PD2. a ver si nos encontramos en los bloggeros anónimos jajajaja.
PD3. Tu poema me recuerda a esta canción,no se si la conoces:

EN ESTOS DÍAS
Silvio Rodríguez

En estos días
todo el viento del mundo
sopla en tu dirección
la Osa Mayor corrige la punta
de su cola y te corona
con la estrella que guía la mía.

Los mares se han torcido
con no poco dolor
hacia sus costas
la lluvia dibuja en tu cabeza
la sed de millones de árboles
las flores te maldicen muriendo
celosas.

En estos días
no sale el sol sino tu rostro
y en el silencio sordo del tiempo
gritan tus ojos.

¡Ay de estos días terribles!
¡Ay de lo indescriptible!

En estos días
no hay absolución posible
para el hombre
para el feroz, la fiera
que ruge y canta ciega
ese animal remoto
que devora y devora primaveras.

En estos días
no sale el sol sino tu rostro
y en el silencio
sordo del tiempo gritan tus ojos.

¡Ay de estos días terribles!
¡Ay del nombre que lleven!
¡Ay de cuantos se marchen!
¡Ay de cuantos se queden!
¡Ay de todas las cosas que hinchan
este segundo!

Ay de estos días terribles
asesinos del mundo.

Diana Milena dijo...

Y este post no podría ser más lindo, y es hermoso porque lo has escrito tu con ese corazón enorme dentro de ese cuerpito tan chiqui, quien podría imaginarse que sos tan grande. Esto es lo que llaman amor. Hoy te dije que el amor duele no? si, duele cuando se tiene y cuando nos ha dejado, pero indiscutiblemente cuando a uno le pasan cosas de amor como esas que te pasaron con tu ingeniero del tiempo pues eso lo compensa todo!

Un gran abrazo para la luna que hoy esta llena y radiante...
Tu amiga Diana Milena (la mile, la sudestada)

Andrés M. dijo...

Un post muy bonito... directo desde el corazón.

Un abrazo!

Anónimo dijo...

Lindo post amiga lunar, sin dudas palabras del alma de un alma enamorada y que se alimenta de buenos recuerdos.Saludos

BELMAR dijo...






Luego de mojar su pálido rostro y ordenarse frente a un espejo roto y sucio, se deslizó por la calle desierta hasta el bar en donde sus compañeros de toda la vida continuaban poetizando el hígado y disfrutando de una delicada melodía jazz. Entró al viejo local, besó a cada uno en la mejilla y volvió a la calle en silencio. Continuó sin prisa hacia su destino, sin dejar nada al azar: orinó en la puerta del Museo y se alejó por entre casas y escombros mientras recordaba los tiempos de La Internacional. Fue desde aquel frío amanecer que nadie volvió a ver su caminar inexacto por las calles de la ciudad...

BELMAR